Confianza
Esperanza firme que se tiene de alguien o algo
Definición e Información relacionada
Confianza.
—Diccionario de
Una sensación de seguridad
La vida de todos los días y los acontecimientos excepcionales están llenos de retos y desafíos para cada uno de nosotros. En realidad nunca sabemos bien qué nos espera en el futuro inmediato, cuando salimos de casa, o a largo plazo, digamos en cinco o diez años. En realidad resulta imposible saber lo que habrá de ocurrir, porque el mundo está hecho de riesgos y cambios constantes: nuestra familia, nuestra escuela y ciudad se modifican a cada instante. Esos cambios pueden ser positivos o negativos y a veces pensar en ellos, o vivirlos cuando son ya una realidad, provoca miedo e incertidumbre. ¿Qué podemos hacer si nada parece demasiado seguro?
La respuesta es muy sencilla: confiar en nosotros mismos, en nuestra fortaleza y el poder de adaptación, en nuestra capacidad de responder a los retos que nos pone la vida. Aunque ninguno de nosotros es un superhéroe y todos estamos sujetos a fallas y errores, siempre debemos estar seguros de que nuestros conocimientos, nuestros valores y nuestros principios son un escudo protector que nos permite avanzar a salvo por la vida. Quien no confía en sus propias fortalezas no puede obtener avances. Quien sabe reconocerlas se supera día con día, cumple sus metas y logra realizarse: llevar a cabo sus proyectos más importantes, ser cada día mejor persona e ir más allá de sus posibilidades actuales.
Extremos contrarios
· Una persona desconfiada avanza siempre a pasos inseguros.
· Quien no realiza sus sueños sufre frustración y amargura.
· Los conformistas nunca emplean su genuino potencial humano.
Comunicación
Trato, correspondencia entre dos o más personas, hacer a otro partícipe de lo que uno tiene, conversar, tratar con alguien de palabra o por escrito.
Comunicación. (Del lat. communicatĭo, -ōnis). 1. f . Acción y efecto de comunicar o comunicarse. 2. f . Trato, correspondencia entre dos o más personas. 3. f . Transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor. Comunicar. (Del lat. communicāre). 1. tr. Hacer a otro partícipe de lo que uno tiene. 2. tr. Descubrir, manifestar o hacer saber a alguien algo. 3. tr. Conversar, tratar con alguien de palabra o por escrito.
—Diccionario de la Real Academia Española
Una herramienta excepcional
La usas todos los días en tu casa, en la escuela, en la calle, con tus amigos. Te sirve para dar y recibir información, para aprender sobre el mundo y dar a conocer tus pensamientos, para preguntarle a la señora de la tiendita si tiene los dulces que más te gustan, para informar al señor del camión dónde te vas a bajar, para saber qué planean los héroes de las caricaturas y para revelarle a alguien que lo quieres mucho. Esa herramienta tan útil que te permite relacionarte con los demás se llama comunicación y su objetivo es compartir experiencias y datos. En el mejor de los casos sirve para generar cooperación y fortalecer tu comunidad, un ambiente en el que otros te escuchan y tú los escuchas haciendo uso de la empatía.
El fenómeno está presente en el reino animal. Los pájaros cantan y pían para buscarse, los mamíferos rugen y gruñen cuando se sienten amenazados para dar una señal de peligro a los otros miembros de su especie. Cuando están a punto de nacer, los bebés cocodrilos emiten un sonido para avisarles a sus madres que quieren salir del nido y hasta los insectos, como las cigarras, emiten un chillido para atraer a sus novias. Se ha descubierto que las ballenas cantan y sus voces pueden escucharse a cientos de kilómetros en el mar y que los delfines usan un lenguaje completo y elaborado. Tú, como miembro de la especie humana, cuentas con un gran recurso mejor que todos esos: las palabras que pronuncias y escuchas, que lees y escribes.
“La comunicación es lo más importante de la vida en familia”
—Cheers, 1982.
Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.
Fuente: Diccionario de la Real Academia Española
En la torre de control
Existen ciertas circunstancias en las que no podemos cumplir con nuestra responsabilidad. Por ejemplo, si enfermamos de gripe y no acudimos a la escuela o al trabajo, o si había demasiado tránsito vehicular y nos retrasamos para llegar a una cita. Esos casos resultan comprensibles y, simplemente, hay que explicar lo que ocurrió. Pero hay otros en los que las personas cuentan con todo lo necesario para hacer lo que les corresponde y, no lo hacen. Esas personas se llaman desobligadas. Las consecuencias de esa actitud ocurren en dos sentidos: por un lado quienes los rodean dejan de tomarlas en serio y pierden la confianza. Por otro, las personas irresponsables son incapaces de ir dando una orientación a su vida. Se les olvida que son ellos, y no los demás, quienes construyen su destino. Ten presente que cada paso que des puede marcar un avance o un retroceso en la vida.
Viviendo el valor
El valor de la responsabilidad se relaciona con la idea de respuesta, y se ejerce cuando cada persona ofrece una actitud adecuada a las tareas que le corresponden. En algunos casos exige superar las dificultades necesarias para conseguir un objetivo. En su sentido más profundo se vincula con el respeto a los compromisos que hicimos con las demás personas y con la tarea de definir la dirección de nuestra propia vida.
Muchas cosas dependen de ti
Cada una de las personas que pueblan el mundo desarrolla sus propias tareas a diario. Éstas, como puedes ver a tú alrededor, suelen ser muy variadas: el albañil acude a la obra que está construyendo, el policía vigila el orden de las calles, el estudiante aprende en la escuela y en sus libros. Ser responsable significa hacerlas con excelencia, depositando en ellas nuestras mejores cualidades: lograr que la construcción sea segura y hermosa, procurar que las personas se sientan seguras al atravesar, aprovechar al máximo las clases que nos da el maestro.
Cuando nos pregunten de qué forma hemos cumplido con esas tareas, daremos una respuesta segura: pusimos todo nuestro empeño en ellas. Pero la responsabilidad también existe hacia adentro. La mayor tarea que tenemos como seres humanos es hacer algo brillante y valioso de nuestra vida. La reflexión nos permite verificar si lo estamos haciendo así, y orientar nuestro esfuerzo en el mejor sentido.
Para la vida diaria
-Ten claras tus obligaciones, acostumbra anotar a diario cuáles tareas desarrollaste ayer, y cuáles debes desarrollar mañana. Ordenarlas en un calendario vuelve todo más fácil.
-Reúne todos los elementos necesarios para cumplir con el objetivo propuesto. Si se trata de estudiar organiza bien tu material, si se trata de practicar un deporte, reúne el equipo necesario.
-Comparte las responsabilidades de los otros: tu contribución al quehacer doméstico será siempre bienvenida.
-Recuerda a los demás las responsabilidades que tienen para contigo. Si no reaccionan, llámalos amablemente a que lo hagan: "Te recuerdo que tú quedaste en regresarme tal objeto".
Por el camino de la responsabilidad
-Aprovecha el recurso más valioso que tienes: tu pensamiento. Antes de aceptar un compromiso piensa bien si puedes cumplirlo. Expresa tus dudas y solicita la información necesaria.
-No te "escudes" en los demás para cumplir una obligación. Aunque la ayuda de los otros es invaluable eres tú y sólo tú quien debe cumplir con lo que le corresponde.
-No sientas excesiva presión por el peso de tus obligaciones; aunque tarde o temprano debes cumplir con ellas, disfruta lo demás que te ofrece la vida: hay momentos para estudiar y otros para salir a divertirnos.
Conoce a:
A lo largo de su vida Benito Juárez encarnó los valores más importantes. Pero quizá el que llevó más lejos fue su sentido del deber. En 1858 llegó a la presidencia de la República , el cargo de mayor responsabilidad pública en todo un país.
Como mandatario legítimo tuvo que enfrentar los conflictos derivados de la Guerra de Reforma (1858-1861), cuando sus opositores políticos formaron un gobierno ilegítimo paralelo al suyo.
Al término de este conflicto hubo de soportar otro nuevo:
El avance de las tropas extranjeras que respaldaban al emperador Maximiliano lo obligó a salir de
Acción y efecto de tolerar. Respeto o consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes de las nuestras.
Fuente: Diccionario de la Real Academia Española
Las personas intolerantes, caracterizadas por querer imponer su voluntad a toda costa, ignoran por completo a los demás y reaccionan con agresividad y violencia frente a quienes se les oponen.
Este modo de ser es el causante de la mayoría de las guerras que han sembrado la muerte y la destrucción en países y continentes enteros. Las guerras religiosas que enfrentaron a católicos y protestantes a finales de la Edad Media en Europa, el exterminio de los judíos por parte de los nazis durante la segunda Guerra Mundial y más recientemente el de los croatas por parte de los serbios en la antigua Yugoslavia, son algunos de los muchos ejemplos de los crímenes a que puede llevar la intolerancia religiosa, étnica o política.
La intolerancia se manifiesta en la discriminación a la que unos seres humanos someten a otros por considerarlos distintos, inferiores o como una amenaza contra el orden establecido.
Viviendo el valor
Pongámonos en el lugar de los otros para tratar de entender sus problemas y su manera de actuar.
Escuchemos sin interrumpir y demos a los demás la oportunidad de expresarse.
Veamos en la diversidad de razas y culturas una señal de riqueza y amplitud del mundo, en lugar de motivos de desconfianza.
Escuchemos sin interrumpir y demos a los demás la oportunidad de expresarse.
Veamos en la diversidad de razas y culturas una señal de riqueza y amplitud del mundo, en lugar de motivos de desconfianza.
Conoce a:
Nelson Rolihlahla Dalibhunga Mandela es el nombre completo de este heroico político sudafricano conocido en el mundo entero por su lucha incansable por la abolición de la discriminación de la población negra en su país natal, donde llevó a cabo una batalla sin tregua que le significó pasar veintisiete años en la cárcel. Tras su liberación fue elegido presidente de la República de Sudáfrica, en las primeras elecciones libres y democráticas que se celebraron en toda la historia de dicho país.
En 1993 le fue concedido el Premio Nobel de la Paz , en reconocimiento a su lucha por la igualdad de derechos de los negros sudafricanos. Mandela será recordado siempre por su triunfo contra un sistema de gobierno intolerante e injusto y constituye un ejemplo viviente de todo lo que se puede lograr en defensa del respeto y la dignidad de las personas que lo merecen.
Solidaridad
Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros.
Fuente: Diccionario de la Real Academia Española
En un mundo rápido y competitivo muchas personas tienden a pensar que la clave para sobrevivir está en buscar sólo su beneficio personal, sin importar lo que ocurre con los demás. Se les llama individualistas. Al no dar ayuda, no la reciben. Piensan en sólo en sí mismas y efectúan cada acción evaluando su propia conveniencia.
Como ignoran que forman parte de una comunidad creen que sólo importan sus opiniones y necesidades. Es como si pensarán “si yo no me mojo, no importa que diluvie”. Mediante esa actitud ellos mismos dejan de importar a los demás, y su mundo se convierte en un horizonte estrecho y pobre. Por más que un hombre se esfuerce es poco lo que puede hacer solo. Entregarse a una causa común, vincularse con los demás para obtener un logro, impulsar la vida en sociedad, enriquece el pensamiento, el corazón y las posibilidades humanas.
Viviendo el valor
El valor de la solidaridad se manifiesta al reconocer que, para cualquier objetivo, no bastan los esfuerzos individuales. Quien lo vive se abre a la posibilidad de recibir ayuda, y también esta dispuesto a darla. Implica la búsqueda de una fraternidad que comienza entre dos personas, se extiende a la sociedad, alcanza a un país entero, trasciende las fronteras y abarca a la humanidad en su conjunto sin distinguir credo, sexo, raza, nacionalidad u orientación política.
Unidos para un fin común
Los hermanos crecen juntos y, con frecuencia, se unen para conseguir un objetivo común, por ejemplo, cuidar de sus padres cuando son mayores. La posibilidad de sumar esfuerzos en la búsqueda de un propósito generoso rebasa los límites de la familia y es el principio de la sociedad. Tú y tu vecino de enfrente pueden proponerse, por ejemplo, recoger a diario las hojas secas de la banqueta para beneficio de los dos. Pero también pueden hacer planes en bien de alguien mas, como ayudar a un compañero que no sabe manejar bien la pelota de futbol y explicarle lo que ustedes saben. Cuando eres solidario sientes que la humanidad es tu gran familia, comprendes que necesitas ayuda, pero también estás dispuesto a darla. Al sumar ideas, esfuerzos y trabajo el mundo empieza a transformarse. La experiencia de la comunidad enriquece tu vida.
Para la vida diaria
Conversa con tus vecinos. ¿Que esta haciendo falta en su cuadra? Organicen una acción comunitaria para resolver el problema.
Al saber de algún caso de necesidad (por ejemplo, un pueblo afectado por las inundaciones) participa en las campañas de apoyo, en la medida de tus posibilidades. Si cada persona lleva una bolsa de arroz, pronto habrá suficiente para alimentar a los damnificados.
No permanezcas ajeno a lo que ocurre en tu ciudad, en tu país o el mundo: escucha las noticias, lee el periódico. Piensa como puedes participar en la búsqueda de soluciones.
Aprende a conocer la sociedad en que vives. Es tan grande que, con seguridad, ofrece algún mecanismo para ayudarte en lo que necesitas.
Por el camino de la solidaridad
No veas en los demás un obstáculo para tus propósitos. No seas un obstáculo para los de ellos. Visualiza tu comunidad como una red de apoyo que enriqueces con tus aportaciones y puedes usar para apoyarte.
Si perteneces a un grupo (un equipo deportivo, una comunidad religiosa, etcétera) procura que vaya más allá de su propósito original: aprovechando que ya están juntos hagan algo en bien de los demás.
Comparte tus inquietudes con tu comunidad e invita a sus miembros a trabajar juntos en asuntos clave: la seguridad de tu barrio o la ayuda a personas muy necesitadas (por ejemplo, los niños de la calle).
Conoce a:
1985: Cuando la tierra tembló
El 19 de septiembre de 1985 hubo un fuerte terremoto en la Ciudad de México. Cientos de edificios se cayeron, muchas personas quedaron atrapadas entre los escombros y miles más perdieron su hogar. Nadie había previsto que pudiera ocurrir algo así y los planes de emergencia que había resultaron insuficientes.
Pero los habitantes del Distrito Federal reaccionaron de una manera inesperada. Muchos de ellos, sin experiencia alguna, realizaron tareas de rescate. Otros organizaron centros de acopio para reunir ropa, agua y medicamentos para los damnificados. Algunos más trabajaron en los albergues atendiendo a los niños pequeños y los ancianos, y unos más les abrieron las puertas de su hogar. Hubo historias de peligro, heroísmo y grandes logros compartidos.
A ello se sumó una buena respuesta internacional, pues decenas de países enviaron ayuda humana y material.
Con el temblor, de la tierra de México brotó la solidaridad. La acción comunitaria de aquellos hombres y mujeres transformó el rostro político y social del país en las dos décadas siguientes.
Trabajo
Obra, resultado de la actividad humana.
Trabajo. 1. m . Acción y efecto de trabajar. 2. m . Ocupación retribuida. 4. m . Obra, resultado de la actividad humana. 6. m . Esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza. Trabajar. (Del lat. tripaliāre, de tripalĭum). 1. intr. Ocuparse en cualquier actividad física o intelectual. 2. intr. Tener una ocupación remunerada en una empresa, una institución, etc. 3. intr. Ejercer determinada profesión u oficio.
—Diccionario de la Real Academia Española.
El poder de la transformación
Hace dos millones de años uno de los antecedentes más remotos del hombre aprendió a tallar piedras para elaborar armas de cacería. Había surgido el trabajo, la actividad humana que transforma el mundo, y comenzó una incesante serie de progresos para vivir mejor, como cuando los hombres construyeron las primeras cabañas (hace cien mil años) y dejaron de refugiarse en las cavernas.
Hoy día los hombres y las mujeres se especializan en diferentes oficios y profesiones que hacen marchar al mundo. Mucho de lo que te rodea hoy es resultado del trabajo de cientos de personas: la ropa que vistes, la casa dónde vives y los servicios que disfrutas, como el transporte público. También es resultado del trabajo de tus familiares que ganan dinero para pagar todo eso. En algunos casos el trabajo tiene un resultado directo y personal: si trabajas limpiando tú casa, queda limpia. En otros, el resultado es indirecto: si trabajas para otra persona recibirás dinero para comprar lo que necesitas.
El trabajo es una oportunidad de disfrutar tu poder de transformación. Los resultados pueden verse en cosas muy sencillas: si cultivas una jardinera, florecerán sus plantas. Pero también pueden verse en grandes cosas: si te conviertes en un gran médico, tu acción salvará vidas.
“Todos ustedes sobrevivirán si trabajan juntos.”
—La noche de las narices frías, 1997
—La noche de las narices frías, 1997
Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.
Éxito. (Del lat. exĭtus, salida). 1. m . Resultado feliz de un negocio, actuación, etc. 2. m . Buena aceptación que tiene alguien o algo. Triunfo. (Del lat. triumphus). 1. m . Acción y efecto de quedar victorioso.
Pequeños y grandes premios
Con seguridad has visto una competencia o algún programa de concursos. Tal vez tú mismo has participado en alguna situación donde estén en juego los primeros lugares, como la práctica de un deporte o un examen de conocimientos. Generalmente se llama “ganadores” a quienes obtienen la victoria y “perdedores” a quienes fueron derrotados. Con todos los desafíos que nos pone, la vida diaria se parece a esas competencias. Para conseguir lo que buscamos debemos superar cientos de obstáculos que exigen mucho de nosotros. Algunos proyectos dan buen resultado, otros no; de esta forma en ciertos momentos vivimos triunfos y los disfrutamos con alegría, en otros vivimos derrotas y nos dan tristeza.
Aunque a todos nos gustaría ser siempre ganadores, lo importante es el esfuerzo y la honestidad que apliquemos para obtener lo que buscamos, así como el autocontrol que nos ayuda a permanecer tranquilos más allá de los resultados. En otras palabras, trabaja con entrega para conseguir lo que buscas. Si lo logras, no creas que eres superior a los otros; si no lo logras, no pienses que eres inferior a los otros. Eres simplemente una persona que está luchando por ser mejor y deberás seguirlo haciendo el resto de tu vida. La única satisfacción segura que puedes tener es la entrega y dedicación que pongas en tus actividades.
“Nuestro éxito dependerá de mantener en secreto nuestra identidad y nuestras actividades de seguridad.”
—Batman y Robin, 1943.
—Batman y Robin, 1943.
Amistad
Mini-relato: Los polvos del virrey
Por allá por el siglo XVII, el gobierno de los virreyes en la Nueva España contaba con cientos de empleados menores que ganaban poco y no podían salir de “perico perro” como solía decirse a los mediocres.
Don Jorge Antonio de Méndex y Tirado de la Calle , uno de ellos, trabajaba en el Palacio virreinal copiando documentos y su sueldo no le alcanzaba. Habitaba una ruinosa vecindad con su esposa Andrea, vulgar, medio pelona y enferma de obesidad, y sus doce hijos, ojerosos y pálidos por su dieta a base de comida chatarra novohispana. Nadie quería juntarse con él y hacía su trabajo de mala gana, esperando la hora de la salida. Estaba cansado de esa vida de privaciones y siempre compraba billetes de la lotería con la esperanza de ganar el premio mayor.
Un día estaba muy desanimado por un disgusto con su familia. Su esposa y sus hijos le habían pedido que los llevara a probar suerte en el palo ensebado de la feria, pero él no tenía dinero. Llegó a trabajar a la oficina, se sentó a su escritorio, puso la cabeza entre las manos y se quedó mirando al techo un buen rato. De repente, para sorpresa de sus compañeros, sus ojos brillaron y se puso a escribir por veinte minutos con su pluma de ave. Cuando el documento estuvo listo salió de su despacho y fue a entregarlo a la oficina del virrey.
Pasaron los días. Una tarde don Toño parecía esperar algo en la esquina de Mercaderes y Plateros mirando con atención hacia el Palacio virreinal. De repente hubo una movilización de guardias pues el virrey saldría a pasear. Acompañado de su séquito, Su Excelencia avanzó a caballo ante decenas de curiosos. Al llegar a la esquina se detuvo frente a Toño y lo saludó. De su bolsillo sacó una pequeña caja de rapé (el tabaco molido que se acostumbraba inhalar en aquella época sin leyes antitabaquismo), y le ofreció. Éste le respondió: “Gracias Señor mío” y aceptó una pizca.
La fortuna de don Toño cambió al instante. Muchas personas y nuevos “amigos” acudieron a su casa para que los recomendara con el virrey y lo llenaron de obsequios y donativos, pues suponían que tenía una estrecha amistad con él. Todo llegó a oídos de Su Excelencia, quien se divirtió mucho recordando que don Toño le había escrito una carta en la que le pedía “detenerse en la esquina y ofrecerle rapé”.
El virrey lo hizo llamar a su presencia. Don Toño creyó que iba a recibir un bastonazo de su patrón. Su Excelencia lo miró y, al cabo de un buen rato, le dijo: “Creo, creo, creo que… que… ¡usted merece un premio por su ingenio!”. “¿Y cuál es?” preguntó don Toño. “Darte mi verdadera amistad” dijo el virrey tendiéndole la mano.
La fortuna de don Toño cambió al instante. Muchas personas y nuevos “amigos” acudieron a su casa para que los recomendara con el virrey y lo llenaron de obsequios y donativos, pues suponían que tenía una estrecha amistad con él. Todo llegó a oídos de Su Excelencia, quien se divirtió mucho recordando que don Toño le había escrito una carta en la que le pedía “detenerse en la esquina y ofrecerle rapé”.
El virrey lo hizo llamar a su presencia. Don Toño creyó que iba a recibir un bastonazo de su patrón. Su Excelencia lo miró y, al cabo de un buen rato, le dijo: “Creo, creo, creo que… que… ¡usted merece un premio por su ingenio!”. “¿Y cuál es?” preguntó don Toño. “Darte mi verdadera amistad” dijo el virrey tendiéndole la mano.
—Adaptación libre del relato homónimo de Luis González Obregón incluido en su libro Las calles de México. Leyendas y sucedidos.
Para reflexionar
- ¿Apruebas lo que hizo don Toño? ¿Por qué sí? ¿Por qué no?
- ¿Consideras que los mejores amigos son los más poderosos e influyentes?
- ¿Hay en la verdadera amistad intereses materiales de por medio?
- ¿Crees que el virrey y don Toño pudieron construir una amistad sincera y afectuosa?
¿Qué opinas de los nuevos “amigos” que se acercaron a casa de don Toño después del saludo del virrey?
De la sabiduría popular
En la cama y en la cárcel se conocen los amigos.
En la cama y en la cárcel se conocen los amigos.
Las verdaderas amistades nos dan prueba de su firmeza y lealtad cuando nos apoyan en alguna situación difícil; por ejemplo, durante una enfermedad.
Demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien a otra persona.
Cortesía. 1. f . Demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien a otra persona. Urbanidad. 1. f . Cortesanía, comedimiento, atención y buen modo. Decencia. 1. f . Aseo, compostura y adorno correspondiente a cada persona o cosa. 2. f . Recato, honestidad, modestia. 3. f . Dignidad en los actos y en las palabras, conforme al estado o calidad de las personas.
—Diccionario dela Lengua Española , Vigésimo segunda edición.
—Diccionario de
Una expresión de respeto
Con seguridad conoces el caso de algún compañero de tu escuela o un vecino de tu cuadra que es grosero y maleducado. Convivir con personas así es muy difícil: usan malas palabras, no piden nada por favor, no son amables con los demás y tienen sus cosas hechas un desorden. Para ellos la situación tampoco es fácil: despiertan rechazo, no reciben la atención o los servicios que buscan y tienen frecuentes problemas con quienes no están dispuestos a soportar sus groserías. ¿Por qué se portan así? Simplemente, por que no respetan a las personas. Por ejemplo, tiran basura en la calle porque no les importa que a los otros caminantes les parezca fea o les dé asco.
Cuando sentimos respeto y afecto por quienes nos rodean aprendemos a tratarlos bien, a dirigirnos a ellos con consideración y a tener una serie de pequeñas atenciones que hacen la vida más feliz y amable. Allí está el secreto de la cortesía, la decencia y la urbanidad. Ser amables en nuestro trato facilita la convivencia en el hogar, en el salón de clases, en los espacios públicos y en cualquier actividad de recreación o deporte. Esa conducta también indica que esperamos lo mismo de los otros: que nadie nos grite, nos insulte o sea rudo con nosotros. Las normas de urbanidad son muchas y muy variadas, se distinguen de una cultura a otra y van cambiando de una época a otra. Pero no importa que esos detalles se modifiquen, lo interesante es demostrar que queremos tratar bien a quienes nos rodean.
Mini-sección
Extremos contrarios
Extremos contrarios
- Las personas descorteses se exponen a recibir groserías de los demás.
- La falta de urbanidad degrada la calidad de vida en comunidad.
- La indecencia resta calidad y valor a los seres humanos.
Condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie.
Amor. (Del lat. amor, -ōris). 1. m . Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. 2. m . Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. 3. m . Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
—Diccionario de la Real Academia Española.
Energía creativa
A veces pensamos que el amor sólo existe en las telenovelas cuando los miembros de una pareja se dan muchos besos y luchan por superar todos los obstáculos para unir sus vidas. Pero el amor no se limita a esas situaciones románticas y está presente en diversos aspectos de tu vida, tú lo das y lo recibes constantemente. En primer lugar está la relación con tu círculo familiar: con seguridad sientes cariño por varias personas de tu familia y algunas de ellas sienten cariño por ti. También está tu relación con otras personas que no pertenecen a tu familia por las que sientes afecto: la amistad y la empatía son formas especiales de amor. Incluso puedes sentir amor por tu traviesa mascota que te acompaña todos los días.
¿Cuáles son las características de ese sentimiento? Entre ellas podemos mencionar la alegría que te da estar cerca de esa otra persona, la sensación de seguridad y protección que tienes a su lado. También está la necesidad de comunicarte con ella y compartir tus experiencias buenas y malas. Esa cercanía te llena de inspiración y energía para lograr tus metas y superar los obstáculos. Por eso se dice que el amor es una fuerza que permite transformar la realidad, una motivación para vivir y esforzarte.
“He podido ver el amor que todo lo une.”
—Battlestar Galactica, 2004 .
Amores posibles
El solo hecho de tener ese sentimiento enriquece tu vida, pero ahora se trata de llevarlo a su máximo alcance. La mejor forma de lograrlo es con acciones concretas. Si sientes amor por tus padres, exprésalo con palabras y acciones que los ayuden a estar mejor. Si sientes amor por tus hermanos, comparte con ellos todo lo que tengas. Si tienes cariño por tus amigos practica con ellos la tolerancia y la generosidad. Si tienes una mascota convive con ella, cuídala y disfruta hacerte responsable de su higiene y alimentación. Cuando expresas tu amor con estas acciones la recompensa es inmediata. Por un lado puedes ver que impulsa la felicidad y el bienestar de tus seres amados. Por otro, tu relación con ellos es cada vez se vuelve más fuerte.
Entonces puede hablarse de un amor correspondido: las otras personas estarán dispuestas a hacer por ti lo que tú hiciste por ellas y todos juntos tendrán mayor poder para conquistar metas y proyectos. De esta forma el amor y el cariño son fuentes de energía y crecimiento que permiten a las personas obtener su máximo desarrollo, disfrutar todo lo bueno que ofrece la vida y aprender a manejar sus dificultades. Cuando crezcas hallarás también a una persona especial con la que te gustaría compartir la vida y fundar una nueva familia basada en el amor y la comprensión. No pierdas tiempo: aprende a querer a los demás y permite que los demás aprendan a quererte a ti.
“¿Logrará el amor conquistarlo todo?”
“¿Logrará el amor conquistarlo todo?”
—La liga de la justicia, 2001
Mini-relato: El matrimonio feroz
El matrimonio feroz
Don León —todos lo sabemos— es el rey de la selva, y como todos los monarcas, suele ser exigente y caprichoso. Estaba casado con doña Leona, hembra dócil y obediente, pero un día se cansó de ella y decidió entablar un juicio de divorcio en su contra. Solicitó sus servicios al abogado del valle cercano y éste, después de cobrarle una excesiva cantidad, le dio un mal consejo: si declaraba —aunque no fuera cierto— que Doña Leona tenía mal aliento, sería suficiente para obtener el divorcio.
Así pues, el melenudo le dijo a Doña Leona: “Mira, hijita, que yo me separo de ti desde hoy y voy a pedir el divorcio, porque tienes aliento de ajos podridos”. Herida en lo más profundo de su vanidad, ella le respondió: “¡Mentira! Las hembras de mi raza tenemos un aliento más agradable y oloroso que el de un cabrito recién nacido.” Muy enojado Don León repuso “pues yo estoy seguro de lo que digo, y te lo puedo probar mediante el juicio de mis vasallos.” Doña Leona, segura de sí misma, le respondió “pues que vengan, y ya verás que ninguna bestia podrá sostener tu calumnia.”
El juez citó a los principales personajes de la corte para que acudieran al día siguiente a declarar. Aquella noche marido y mujer durmieron en cuevas separadas para evitar pleitos y discusiones. Cada uno estaba seguro de que el juicio le sería favorable.
Para acudir a la audiencia Doña Leona se preparó con gran esmero, se bañó con jabón de los príncipes del Congo e hizo enjuagues bucales con un elíxir especial, hecho de auténtico jugo de papa. Horas después sus dos leoninas majestades anunciaron que estaban listas para dar inicio a la sesión.
El primer testigo fue Don Burro, que introdujo sus narices en las fauces de Doña Leona y aspiró dos o tres veces. Como Don León ya le había entregado dinero en un sobre para corromperlo, al sacar la cabeza hizo un gesto de repulsión y afirmó “huele muy mal”. Se apartó unos veinte pasos para volver a su corral, pero a medio camino le salió al paso Doña Leona y lo atacó con gran ferocidad para vengarse. El segundo testigo fue el caballo que, al oler el aliento de Doña Leona, dijo simplemente la verdad: “es un aroma exquisito”. Al instante Don León se le echó encima y lo hirió con garras y dientes.
Tocó el turno del mono que, viendo lo que había ocurrido, quiso salvar su pellejo. Luego de oler el hocico de Doña Leona aseguró: “a veces huele bien, y a veces mal”. Don León y Doña Leona se le echaron encima y entre los dos acabaron con él. El último testigo fue la zorra que metió toda la cabeza en el hocico de Doña Leona. Al sacarla, sacudiendo las orejitas y muy pensativa, miró primero a Don León y luego a Doña Leona… Haciendo un gesto de disgusto, les dijo: “No puedo oler, porque ando agripada” y salió corriendo de allí.
—Adaptación del relato El Divorcio de Vicente Riva Palacio incluido en el volumen “Cuentos del general”.
Para reflexionar
- ¿Fue correcto que Don León inventara una mentira para separarse de su esposa?
- ¿Piensas que el abogado del valle era confiable?
- ¿Era posible que, bajo el gobierno de Don León, se hiciera justicia? ¿Por qué?
- ¿Cómo harías justicia en esta situación?
- ¿Crees que finalmente sus majestades se divorciaron?
De la sabiduría popular
El buen juez por su casa empieza.
Si queremos construir una sociedad justa, civilizada y equitativa tenemos que comenzar aplicando esos valores en nuestra vida personal y nuestro círculo inmediato.
Si queremos construir una sociedad justa, civilizada y equitativa tenemos que comenzar aplicando esos valores en nuestra vida personal y nuestro círculo inmediato.



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